VITAL RESGUARDO DE LA RIQUEZA NATURAL

La creación del Corredor Ecológico del Bosque Modelo no sólo es trascendente por la protección de la vida silvestre sino porque se trata también de un uso productivo de la tierra, donde los conceptos desarrollo y conservación no están reñidos sino que se complementan en materia investigativa y educativa.

La importancia de esta nueva reserva ecológica, que ofrece protección a 100,000 cuerdas de bosque a lo largo de 19 áreas sensitivas en 20 municipios, reside también en el hecho de que surge de una gesta comunitaria de la organización ambiental Casa Pueblo y de la Fundación Agenda Ciudadana, que encontró receptividad en el gobierno.

Esto es ejemplo fehaciente de cuán fértiles y efectivas llegan a ser las aportaciones multisectoriales cuando se les otorga seria consideración.

Al declarar estos terrenos protegidos mediante una orden ejecutiva emitida por el gobernador Alejandro García Padilla, se protege la línea de bosques más extensa de la Isla con rasgos geológicos de especial interés no sólo para el país sino también para la Humanidad.

Ello nos inserta como un jugador importante en los esfuerzos conservacionistas que se desarrollan en el orbe, donde existen unas 10,000 reservas protegidas, además de las Reservas de la Biosfera, controladas por la UNESCO.

En la Isla se trata de suelos calcáreos, volcánicos y de serpentina, hasta karso y pantanos preservados como un patrimonio para el disfrute de ésta y de generaciones futuras, sino también para la creación de nuevos instrumentos de trabajos científicos, educativos y agrícolas que tienen que empezar a verse como insumos integrales a los medios de producción y desarrollo económico.

El hecho de que el 90% de las tierras de este nuevo corredor está en manos privadas, supondrá que agricultores, dueños de fincas y propietarios de negocios, entre otros sectores, tendrán que llegar a acuerdos de colaboración en pro de la región y ello abona a la singularidad de esta reserva.

El Corredor Ecológico del Bosque Modelo también preservará procesos vitales de vida para especies de flora, como son el árbol de bariaco, el nogal de las Antillas, el matabuey, el diablito de tres cuernos y el palo de ramón, y de fauna, como el carpintero de Puerto Rico, el sampedrito, la cotorra puertorriqueña, la reina mora, el zumbador y la boa puertorriqueña, entre otras categorías.

La designación y el reconocimiento oficial de esta reserva son, indudablemente, un primer gran paso en la conservación permanente de estos terrenos, una parte de los cuales que hubiese impactado por el descartado gasoducto.

Pero ahora comienza el trabajo fuerte de un comité multisectorial, creado mediante la orden ejecutiva, que debe presentar en los próximos seis meses un anteproyecto de ley que garantice la perpetuidad del Corredor.

En este aspecto, el gobernador tiene razón al señalar que el proyecto de ley que se presente tiene que ser aprobado lo más íntegro posible. Ello es vital para proteger esta reserva de, entre otras cosas, vaivenes políticos como ocurrió con el Fideicomiso de Tierras del Caño Martín Peña.

También es imperioso para perpetuar este nuevo patrimonio levantar $4 millones para iniciar un fondo a perpetuidad que logre su autosuficiencia económica, labor que también recae en el comité multisectorial.

Empero, la permanencia del Corredor Ecológico del Bosque Modelo nos compete a todos con el reconocimiento colectivo de la importancia que tiene para nuestro desarrollo futuro el ordenamiento de los distintos tipos de uso de un determinado territorio, proceso que esperamos encuentre paralelismo con el Corredor Ecológico del Noreste, cuya suerte sigue indefinida.

Por: Editorial El Nuevo Día
Publicado en El Nuevo Día / 2 de abril de 2013