“Presence”

Transformar las condiciones socioeconómicas a las que hemos llegado en Puerto Rico requiere de cambios profundos en nuestros modelos mentales. Para lograrlo, necesitamos evolucionar, dejar morir un cuerpo social para renacer en un cuerpo nuevo y lleno de sabiduría. Debemos viajar a lo profundo de nuestros pensamientos, de nuestros prejuicios y ataduras, arrancarlas o repensarlas.

En resumen, suspender individual y colectivamente nuestra mirada, callarnos para escuchar lo que no hemos querido y permitirnos que lleguen otras formas de hacer el País y la comunidad. Se inicia en cada uno de nosotros y termina en el colectivo. Es posible si cada cual asume su cuota de responsabilidad.

Hemos sido los creadores de nuestros problemas y podemos ser los arquitectos de nuestras soluciones. La sociedad, al igual que todo lo que rige el universo, es un sistema vivo y dinámico que siempre está transformándose y evolucionando. Aun cuando no deseemos que sea de esta manera, ocurre. El problema nunca ha sido el cambio; es no ser conscientes de ello y poder participar activa y conscientemente de ese cambio, para poderlo redirigir hacia el bien común y el desarrollo sustentable.

¿Cómo traducimos toda esta milenaria filosofía de vida a nuestra vida cotidiana y los problemas que nos afectan como pueblo? Nuestros viejos y arraigados modelos mentales nos han explicado los problemas sociales de manera mecánica: como si fuera un carro formado por muchas piezas, estático y dependiente para funcionar.

Visto de esta manera, los problemas de salud, por dar un ejemplo, se deben a piezas de nuestro cuerpo que se dañan y deben ser reemplazadas. Sin embargo, si vemos el cuerpo como un sistema vivo que se transforma a cada segundo, que se adapta a su ambiente, al estilo de vida, al estrés, a la felicidad o la angustia, se nos revelarían soluciones sobre cómo atender los problemas salud de manera compleja, atendiendo a la convivencia, a la protección de nuestros recursos y hasta de redistribución de la riqueza. Seríamos más felices y pacíficos porque sabríamos, como muchas veces dijo Mandela, que nuestro bienestar está directamente atado al bienestar colectivo.

Todos sabemos que Puerto Rico necesita cambios profundos y lo cacareamos cada día, pero pretendemos que ocurran de manera mágica, sin mover ni uno solo de nuestros dedos. Ser parte del universo y estar entrelazados significa que cada una de mis acciones y pensamientos tienen repercusiones en nuestro entorno.

Para lograr verdaderos cambios necesitamos suspender y preguntarnos: ¿cuáles son mis típicas respuestas o acciones a los problemas que siguen agravando la violencia en todas sus expresiones? Detengámonos por un momento y reflexionemos sobre ello. Luego de que seamos conscientes de que no hay manera de atender la seguridad del País con más policías, más cárceles y más prohibiciones, porque no han logrado resolver el problema de criminalidad, podríamos abrir espacios a proyectos de educación, de equidad social y de salud. Se trata de cambiar nuestros pensamientos o detenerlos para vernos desde otro lugar y actuar de manera distinta.

“Presence”, un concepto que aprendí haces algunos años en un libro del mismo nombre, pero que forma parte de diversas y milenarias filosofías, como el budismo o el cristianismo, nos describe y propone una nueva forma de pensarnos, pensar el mundo y nuestras posibilidades de recrear el futuro. No le veo una traducción sencilla, porque requeriría de muchas palabras, todas cargadas de otros significados. Y necesitamos deshacernos de viejos significados, viejos pensamientos y prácticas para hacer otro Puerto Rico.

“Presence” nos invita a una nueva escucha, a una reflexión personal y colectiva diferente, a ver y estar atentos a lo que hemos invisibilizado: nuestras habituales percepciones o prejuicios, a dejar ir y a permitirnos aceptar. Somos hermanos de un mismo país, somos inteligentes y creativos y podemos lograr nuestra sustentabilidad y progreso. Tenemos la capacidad de ser creativos y encontrar oportunidades en la adversidad.

Por: María de Lourdes Lara

Publicado en El Nuevo Día el 7 de febrero de 2014.